Fecha: 10 de Marzo 2026
Cuando hablamos de una corredera en PVC, solemos pensar en cómo se desliza o en cuánto vidrio deja pasar. Pero la verdadera magia está en algo que casi nunca se ve: la estructura interna del perfil. Hoy nos metemos literalmente dentro del sistema para entender cómo cada elemento aporta estabilidad, sellado, seguridad y diseño.
La hoja móvil es la protagonista. Es la parte que se desplaza sobre el riel y la que carga con el peso del vidrio. Una buena hoja móvil no se deforma, no vibra y se desliza con precisión incluso con el paso del tiempo. Su diseño permite:
El marco perimetral es la base donde todo encaja. Se fija en la obra y recibe la hoja móvil. Su función es clave:
Dentro del perfil no hay un bloque macizo. Hay cámaras internas, estratégicamente distribuidas. Estas cámaras:
El vidrio no solo deja pasar la luz. Es una parte estructural del conjunto. Dependiendo del proyecto, puede ser:
El junquillo es la pieza que fija el vidrio dentro de la hoja. Además, mantiene una estética limpia y continua desde el interior. Aunque discreto, cumple funciones críticas:
Las juntas de TPE recorren el perímetro del sistema y se adaptan al movimiento de la hoja. Son clave para lograr una corredera hermética sin afectar la suavidad del deslizamiento. Gracias a su elasticidad permiten:
El herraje conecta todos los elementos móviles del sistema.Un buen herraje asegura un deslizamiento suave, cierres firmes y una experiencia de uso cómoda día tras día. Nos permite:
Finalmente, la lámina Renolit no es solo estética.Es el toque final que une desempeño técnico con diseño arquitectónico. Esta lámina:
La estructura del perfil en una corredera de PVC es un sistema pensado al milímetro. Cada componente cumple un rol específico, y juntos logran un equilibrio entre resistencia, confort, hermeticidad y diseño.
Eso es lo que hace que una corredera no solo se vea bien, sino que funcione bien por muchos años.
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